XLIX. Te amo y te deseo con locura, para siempre
Punto de Vista de Ethan:
Casi siento que podía venirme en mi mano, cuando Alexa comenzó a mover sus caderas sobre la mesa, mientras se penetraba con dos dedos hasta los nudillos.
Su sexo rosado, completamente enrojecido, lleno de su delicioso líquido por el deseo y desesperadamente necesitado.
Era una tentación que me llamaba y no podía rechazar, ni aunque muriera mil veces.
Así que me levanté bruscamente, me arrodillé frente a Alexa y comencé a lamerla mientras sus dedos aún entraban y salían.