L. ¿Está celoso, Sr. Wilde?
No sé realmente ni que hora es, abro suavemente mis adormilados ojos y lo primero que viene a mi cerebro, aún dormido, es toda la noche mágica y apasionante que he vivido.
Debo decir que como consecuencia me duele cada pedacito de mi cuerpo y sobre todo la parte inferior, que fue deliciosamente abusada y utilizada.
Así que considero que este dolor placentero, no es más que mi trofeo de victoria por haber podido aguantar la masacre que Ethan Wilde hizo con mi cuerpo, durante casi toda la noche.