XLI. El trato está hecho
Después de despedirme de Carlos y prometer darle detalles más jugosos luego. Me dispuse a ir a la compañía para ver como avanzaban todos los proyectos.
En el camino me disculpé con Diego, por la jugarreta que le había hecho al escaparme y que estoy segura le ocasionó un buen regaño de Ethan. Incluso le supliqué a Ethan que no lo fuera a echar de su trabajo, que él solo cumplió mis órdenes y así, luego de muchos besos y mimos, pude convencerlo finalmente.
Nunca me perdonaría que, por mi arrebato