Clark estaba sentado en su despacho, mientras la luz del sol se filtraba a través de los enormes ventanales de cristal. Tenía programada una reunión con sus gerentes, pero su mente estaba en cualquier otra parte. Sus ojos no dejaban de desviarse hacia la pantalla del teléfono, ignorando casi por completo los balances financieros que se extendían frente a él.
En el instante en que abrió un portal de noticias locales, el corazón le dio un vuelco violento. El titular destacaba en letras negritas: