—Olivia, primero tienes que tranquilizarte y explicarnos lo que sucedió con calma, si hablas muy rápido no te vamos a entender —habló Eric, tomando a la muchacha de los hombros.
Olivia contrajo el entrecejo y miró a su jefe con impotencia y tristeza al mismo tiempo, pero hizo caso a sus palabras y respiró hondo hasta buscar la calma, aunque era obvio que le costaba si su celular tenía cosas importantes como el de la mayoría.
—De acuerdo —suspiró, con pesadez—. No encuentro mi celular.
—¿Y por q