Carajo.
Sentí que el pecho se me apretujo de lo mucho que estaba pensando. Agatha me miraba con angustia, entendía lo que yo estaba sintiendo, seguro ella también se llevaba bien con Jeanniel, aunque todavía no le había explicado la situación.
Ella sabía que el hecho de que Jeanniel siguiera afuera, significaba algo malo por mi simple expresión de horror.
—¿Pero qué tiene de malo que salgan? —preguntó.
Iba a responder, pero la puerta principal fue abierta y venía un Jeanniel caminando con norma