Dante
No veía la hora de salir de una buena vez de ese restaurante para ir a la reservación de hotel que tenía hecha para nosotros, si con el restaurante se quedó sin palabras con la habitación de hotel es más seguro que se desmaya.
Le puse una venda en los ojos y la guío despacio hasta que estamos en la entrada de nuestra habitación, saco la venda y ella se congela, creo que no respira, solo se tapa la boca con ambas manos, antes de chillar como hace ella cada vez que algo le gusta.
—¡Dante es