—Habla lo más rápido posible con mamá —distraigo mi mente de pérdidas y pájaros—. No dejes que se entere por nadie más, solo de tus labios —aconsejé a mi padre.
—Eso haré —estamos en la entrada de la casa y me dio un apretón reconfortante—. Intenta descansar un poco —sostuvo mis hombros—, antes de irte en su búsqueda.
—No creo poder —admití y despeiné mi cabello más de lo que se encuentra—. Ve con mamá, abrázala y hazla sentir amada —dije lo que yo daría por hacer con Tiara.
Mi padre asintió, n