Liam intenta acercarse a mí, pero lo alejo, le doy una mirada fulminante y salgo corriendo de la cocina tropezando con el culpable de todo.
—¡Eres un imbécil! —vocifero deteniéndome a poco centímetros de su rostro. —¡Vas a pagar todo lo que me has hecho!
Su rostro se contrae, tiene la mandíbula tensa, a comparación de él soy una débil chica que no debería estar haciendo esto, no en mis condiciones. No sé en qué momento ha levantado la mano y abofeteándome.
—No me faltes el respeto mocosa mal