—Recuerdo que cuando desperté no era yo, me sentía sucia, asqueada de mí misma. Tenía pesadillas, antes de lo sucedido las tenía debido al accidente de mis padres, vivir en esa casa era un infierno. Nunca les conté a ellos lo que había pasado, así que debía actuar indiferente ante aquel hombre que visitaba a mis tíos. Las veces que se encontraba lo evitaba a toda costa, no salía de mi habitación saltándome las comidas, estaba muy delgada y el poco brillo que tenía se había apagado, las ganas de