No me da tiempo de voltear porque enseguida acorta la distancia y une nuestros labios en un beso tierno, apenas un roze, su boca se mueve lento, con una subida que hace saltar mi corazón. Es una sensación que se me instala en el pecho e incita a corresponderle de la misma manera. De pronto el beso cambia de ritmo llevandonos al compás de mi desenfrenado corazón, siento las piernas débiles y un cosquilleo en mi estómago que aumenta sintiendo la mano de Said aferrarse a mis caderas. Me dejo lleva