—¿Por qué esa cara tan larga? ¿Qué pasa? He notado que estás callada desde ayer.
Velia frunció el ceño, confundida. En ese momento estaba con Aurora en la cafetería del hospital, disfrutando de su descanso para almorzar.
Desde hacía rato, cada vez que intentaba entablar conversación, Aurora respondía más callada de lo habitual. Normalmente, Aurora era habladora y entusiasta. Por eso, Velia estaba segura de que algo le ocurría.
—Dime si hay algún problema. No es bueno guardárselo todo. Aunque no