Los chicos entraron con cajas de alcohol, les avisé que tendríamos una tarde para divertirnos. Mi madre tuvo que irse a una reunión de la empresa, y aprovecharía de su ausencia para pasar la tarde con mis amigos. Me tensé al sentir unos delgados dedos posarse en mi hombro, el olor a perfume de fresa me desagradó, no era necesario girarme para saber que se trataba de Harper, la rubia que llevaba días tras de mí.
Ya estaba acostumbrado a ese tipo de comportamiento de parte de las chicas, que hací