—Sí que eres un tonto desagradecido. Esto lo estoy haciendo por tu bien ¿y así me pagas?— Veo que él solo ríe y me suelta, lo que me hace pensar que la borrachera sigue ahí —Te vas a quedar allí, debajo del agua, hasta que logres pensar cómo y por qué terminaste aquí— Entre cierro mis ojos, fulminándolo con la mirada y paso ambas manos para quitar el agua.
Salgo de la ducha y ruedo la cortina, me quito los zapatos y seco mis pies en la alfombra. Camino hasta el cuarto y del pequeño armario tomo