CARMEN
¡Mierda! Llego muy tarde.
Cuando entro en la casa, me recibe la oscuridad. Las luces están apagadas y todo está muy negro. Visitar a los Llorís está a punto de ganarme un sermón de papá. Me quito los zapatos en silencio y los recojo, colgándolos de dos dedos mientras subo las escaleras. Subo de puntillas la mayor parte del camino, sin querer despertar a mis padres. Las luces se encienden justo cuando estoy a punto de entrar en mi habitación, haciendo que me detenga en mi camino.
El unive