Ava
Tres meses después
Mire mi pequeña barriga con una sonrisa, no podía creer lo grande que ya se veía y eso que apenas tenía cuatro meses, aún faltaba mucho tiempo para que esta pequeña criatura llegará al mundo.
Cada mañana que me veía al espejo los nerviosos se apoderaban de mí.
Tres meses había tomado para poder tomar la decisión si decirle o no a su padre que él o ella venía en camino.
Por semanas estuve segura que no le diría, por semana me dije a mí misma que lo correcto era que es