Alison se sentó en su sillón y recargó su cabeza hacia atrás, estaba demasiado feliz para ocultarlo, sonreía cada que podía.
*****
Cuando Michael llegó a casa recibió una llamada.
¡Ring, Ring!
Respondió el teléfono.
*
-Hola...
-Señor Adams, qué gusto hablar con usted...
-Señorita Lincoln...
¿A qué debo la llamada?
-He agendado una cita para mañana, para que pueda visitar a Nathan, diez de la mañana, no olvide llegar temprano.
-Creí que ya se había olvidado de ese asunto.
-Tengo muchos asuntos q