Abrí mi boca muy muy grande para poder recibirlo, succioné de él y dejé que me llenara del rocío de su ser.
Entró y salió al mismo tiempo que yo succionaba.
Podía ver la magnificencia de ese hermoso rostro y cuerpo sometiéndome, follándome, haciéndome sentir única, deseada, ama...
Mmm. Se corrió dentro de mí, no pude ni quise evitarlo, quería todo de él en mi boca, en mi garganta, en mi ser.
Lo empujé hacia atrás para que saliera de mí y bañara mi cuerpo. Me roció, primero los pechos, luego el