Desde que se habían entregado por primera vez, Sofía no podía resistirse ante el deseo de estar con Michael a pesar del cansancio.
-¡Mmm! ¡Uugh! ¡Mmm!
Michael recorría su piel con sus manos, mordía, lamía, acariciaba.
-Mic... ¡Oh por Dios! ¡Niños!
-...
-¡Oh!
Eliss la madre de Michael entró sin avisar sorprendiéndolos en el acto.
Sofía se puso pálida como una hoja y como pudo se cubrió con los brazos, Michael buscó con desespero su vestido y se lo colocó, todavía en el marco de la puerta, Eli