Diez minutos después los hermanos de Michael llegaron y fueron guiados directo a la oficina.
-¿Hola Nana preciosa?
Saludaron al unísono los hermanos.
-Hola niños, llamaré al niño Michael para que baje a hablar con ustedes.
-¿Ya somos tus niños de nuevo?
Preguntó Josh curioso y con una sonrisa de oreja a oreja, amaba que Nana lo llamara así, esta suspiró resignada.
-Siempre han sido y lo serán, porque a pesar de que uno de ustedes está casado todo indica que sigue siendo un niño, un niño perdid