Apenas se había girado para salir cuando la voz autoritaria y aterradora de Nathan resonó tensando a todos, sólo Michael lo había conocido en su tiempo en fuerzas especiales, era normal que él no se asustara, sin embargo, había pasado tiempo de aquello y debía reconocer que incluso él temió un poco al escucharlo.
-No he dicho que puedes irte.
Sören se volvió a girar, esta vez temiendo ser golpeado por los puños del abogado.
-¿Ya revisaste las cámaras de seguridad?
-Si señor.
-¿Encontraste algo?