Michael embestía una y otra vez a Sofía esta vez sin contenerse, estaban en la ducha así que no importaba si la mojaba o no, por lo que sus piernas estaban húmedas del cálido semen de su esposo, mientras ella gemía y jadeaba cada vez más rápido.
-¡Aah!
¡Uhh!
¡Aaah! ¡Aaah! Sí. ¡Aaah!
¡Aaah! ¡Aaah! ¡Aaah! ¡Aaah!
¡Sí! sí. sí. Así. ¡Aaah!
Se inclinó un poco y sus glúteos abarcaron completamente las caderas de Michael que entendía el significado de eso. Quería que la embistiera más fuerte, ¡quería m