Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj marcaba las nueve de la mañana cuando el motor del automóvil de Catarina Remington Miller rugió por el camino de tierra que conducía a la ciudad. El sol comenzaba a calentar el horizonte, y el viento seco del interior atravesaba las ventanillas abiertas, levantando el polvo y esparciendo el aroma de la hacienda que quedaba atrás.
Lila estaba sentada en el asi







