El sol ya estaba alto cuando Taylor y Maurício se preparaban para salir. La mañana en la hacienda había comenzado temprano, como siempre, pero para Taylor aquel día parecía diferente, más vivo. Vestía sus habituales jeans, el cinturón con una gran hebilla y la camisa de cuadros azules con las mangas remangadas hasta los antebrazos, dejando al descubierto la piel bronceada por el trabajo en el campo. El sombrero de cowboy descansaba firmemente sobre su cabeza, protegiéndole los ojos del intenso