Hanna Becker
New York
Él no me dijo ya nada y yo, me di la vuelta para irme a mi recámara y cuando menos se lo esperó Devin, yo por impulso, lo besé tan suavemente como pude y al mismo tiempo, muy intensamente. Devin, por mucho que lo negara, sé que disfrutó plenamente del beso, pues cuando nos separamos, noté que él tenía todavía los ojos cerrados y estaba viajando a otro lado, pues no tenía la atención puesta en mí y tardó unos momentos en reaccionar.
–Hanna no tenías que hacer eso – Me dijo,