Mundo ficciónIniciar sesiónAlejandro parqueó su coche al otro lado del café, primero se permitió apreciar a Nathalie a través del cristal, como ella estaba llevando a los labios una taza de café humeante, y mientras se saboreaba el contenido de su boca y también está sumamente pensativa. Con los hombros decaídos y desanimado se desmonta de su carro sabiendo que su gran deseo está perdido; no la puede obligar a que lo ame, eso nunca lo hará.
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