CAPÍTULO 101: DAME UNA OPORTUNIDAD
Puedo sentir la tensión en el aire después de haber soltado esas palabras. Edward no dice nada de inmediato, tiene los puños apretados y la mirada endurecida. Mi corazón palpita tan rápido que puedo escuchar mis propios latidos en los oídos.
«Por favor, di algo. Por favor, no me alejes», pienso, pero no me atrevo a decir nada.
—La madre de mi hijo murió de cáncer hace tres años —sentencia al fin.
—Yo no… Edward, por favor, escúchame, solo quería conocerlo, que