4.
Ricardo
—¿A dónde vamos, papá Ricardo? —pregunta Jake, con esa mezcla de curiosidad e inocencia que me derrite el corazón.
—Mmm... pero si te lo digo, ya no será una sorpresa —le respondo, jugando con su entusiasmo.
—¡¿Es una sorpresa?! —pregunta casi saltando d su asiento y con los ojos grandes y brillantes de emoción.
Asiento con una sonrisa.
—Sí, es un regalo extra de Navidad, pero como no cabe en la casa, tenemos que ir a buscarlo.
Sus ojos se abren aún más si es que eso es posible, y noto