Mylene y Leo se dirigieron hacia la entrada del edificio, con las multitudes de personas apresurándose detrás de ellos.
Era difícil moverse a través de la multitud, y Mylene se aferró a la mano de Leo con fuerza, temiendo perderse. Pero Leo no parecía preocupado, y le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora.
Finalmente llegaron a la entrada, donde una pequeña multitud de personas se había reunido para presenciar la ceremonia de inauguración de la placa conmemorativa en honor al abuelo de Mylene