Mylene dormía profundamente, sin embargo, algo la hizo despertar de golpe. Sintió un calor inusual en su cuerpo. Se incorporó un poco en la cama y giro la cabeza, viendo a Leo durmiendo a su lado, sin camisa, pero en el otro extremo de la cama.
Miró cómo sus músculos se contraían y se relajaban con cada respiración, y no pudo evitar estirar la mano para tocarlos levemente.
Recordó los coqueteos e insinuaciones que Leo le había hecho en el pasado, y cómo cada vez que él se acercaba a ella. Tambi