Lleno de rabia, Marlon planeaba una venganza implacable. El pensamiento de que Mario pudiera ser el verdadero padre del bebé le atormentaba, avivando aún más su furia. Decidido, juró que haría que ambos pagarán por lo que sea que estuvieran tramando.
Marlon, con la mirada cargada de furia, se deslizó sigilosamente por las calles, como una sombra en busca de redención. La sed de venganza lo consumía, y en un abrir y cerrar de ojos, llega al apartamento de su hijo.
-¡Mario!-golpeó la puerta, y pa