La pareja se fue de aquella fiesta con sus manos entrelazadas. Quienes los veían creían que eran perfectos juntos y que estaban locamente enamorados. Muchos los habían visto hablarse al oído y bailando muy juntos, aunque no sospechaban que todo lo que ocurría era una conversación sobre terminar aquello que tenían.
Al llegar finalmente a su edificio y subir al ascensor dejaron de fingir ser una feliz pareja. Ella lo veía fríamente y el no sabía que hacer para obtener la ansiada oportunidad que