Capítulo 29. La primera vez para Kaia
Kaia no opuso resistencia, estaba un poco mareada, seguía enojada con Vincenzo, pero él la había rescatado de ese rufián. No podía hacer nada.
–No quiero ir la mansión.
–Yo no pensaba llevarte hoy allá y menos en estas condiciones.
Vincenzo les había prometido a sus padres que no iba a haber otro tema como ese para una nueva regañada, pues su esposa no podía ser vista por ellos en esas fachas.
–Condiciones que has provocado tú.
–Yo no te he dado de tomar ni un solo trago, entonces por qué dices