Capítulo 27. Ojo por ojo
A la mañana siguiente, Kaia despertó de lo más normal en su lugar y la barrera que la separaba de Vincenzo estaba intacta. Él seguía resentido, fue lo que pensó ella. Pero nada se podía hacer, ella seguiría con sus preparativos de mudanza, deseaba que le dijeran que ya estaba la casa lista para habitarla.
Aunque había dormido muy cómoda, le había hecho falta el calor del cuerpo de Vincenzo, no lo iba a negar, extrañó no amanecer dormida en su pecho y abrazada a su cuerpo como lo había hecho en