El día de pago tenía a toda la oficina llena de emoción.
Pero hoy no era un día de pago cualquiera: también tocaban los bonos trimestrales.
Todos los esperaban con ansias.
Kiana se inclinó hacia Ella.
—Ella, tu desempeño este trimestre ha sido excelente. Seguro que tu bono será bastante bueno.
—Supongo que sí —respondió Ella mientras hacía cálculos mentales en silencio.
Cuando revisó su recibo de pago, descubrió que su bono trimestral era de dieciséis mil dólares.
No pudo contener la felicidad.