La mesa quedó en silencio.
La expresión de Tiesto se volvió glacial, pero la abuela Sterling levantó una mano para impedirle hablar.
—¿Ah, sí? —dijo con ligereza—. Qué curioso. Esta mañana también escuché a alguien hablar de mala suerte. Dime, ¿ser una persona de mal agüero también cuenta?
La expresión de Christine se endureció.
El comentario iba claramente dirigido a ella.
Miró a Jada esperando apoyo.
En cambio, Jada respondió con calma:
—Aunque alguien intentara traer mala suerte, no importar