Ella casi se atragantó con su propia saliva.
—Señor Sterling, ¿está seguro? —preguntó.
Tras una breve pausa, Tiesto asintió.
—Estoy seguro.
Ella tomó dos de los artículos, mientras las comisuras de sus labios temblaban ligeramente.
Era difícil imaginar cómo se vería Tiesto con esa bata de baño.
Recordó las que solía usar: negra, azul marino, gris oscuro. Nunca rosa.
¿Podría ser que esa fuera tan bonita que despertara su lado femenino oculto?
Tiesto tomó con calma dos cepillos de dientes idéntic