Furiosa, Nora irrumpió en la sala de maquillaje contigua.
Piper, ya maquillada y vestida con un elegante vestido de novia, se acercó a ella.
Nora le agarró la mano apresuradamente.
—Piper, ¿tu padre y yo somos quienes subiremos al escenario, verdad?
—No. Mis padres biológicos prometieron venir, así que ustedes no necesitan subir —respondió Piper con calma.
Nora sintió como si un trueno le hubiera caído encima.
—¡Piper! Yo te crié desde pequeña, te alimenté, te vestí, te enseñé a comportarte com