Después del trabajo aquella tarde, Ella no se sorprendió al ver a Tiesto esperándola abajo.
Al verla, él sonrió.
—¿No dijiste que ibas a comprarme un anillo de bodas?
—…Tienes bastante prisa.
Ella había pensado primero en mirar algunos diseños, tomarse unos días para decidir…
y aun así, ahí estaba él, listo para comprarlo ese mismo día.
Pero ya había hecho la promesa.
Asintió.
—¿Qué tal si cenamos en el centro comercial y luego vamos a comprarlo?
Él no tuvo ninguna objeción.
Después de cenar, h