Esa noche, Luca preparó una cena especial en el balcón. Me paré frente al espejo del dormitorio, vistiendo un vestido rojo. Era sencillo pero elegante, con un corte que se ajustaba a mi cuerpo, un escote que dejaba ver un poco de piel, y una falda que caía con gracia hasta las rodillas.
Lo combiné con el collar de oro que mi padre me había regalado; el dije en forma de corazón descansaba justo sobre mi pecho, sobre mi corazón.
Miré mi reflejo en el espejo. Dejé mi cabello suelto, ligeramente on