Capítulo 44

No había podido estar tranquila durante todo el camino. Los nervios y asiedad al saber que conocería a la madre de Alfredo me estaban haciendo sentirme mal.

Hace mucho tiempo no me sentía así, diría que ya no sabía cómo se sentian esos nervios.

El auto llega a un resinto privado, nos estacionamos, me ayuda a bajar y Hanna se estaciona detrás nuestro con una sonrisa.

Observo fijamente y hay varios carros estacionados.

“Más personas”

Alfredo baja un bolso de regalo del auto, toma mi mano y entra
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