Estos días habían sido un sueño.
Visitamos muchos restaurantes, lugares históricos y paradisíacos que sería capaz de quedarme toda la vida en este lugar.
Pero había llegado la hora de regresar a casa y retomar nuestros trabajo. Una pasarela nos esperaba y yo estaba ansiosa porque al fin la sociedad entre ambas empresas terminaría y no tendría que volver a ver ni a Alonso ni a Julia.
Al llegar al aeropuerto el avión de la familia ya nos esperaba listo con todo nuestro equipaje a bordo faltando s