Desde el punto de vista de Mina
Fui al ala de Omegas y entré en la habitación de Eva sin llamar. Cuando me miró, se levantó rápidamente de la cama.
—¡Mina! —dijo en voz baja algo sorprendida.
—Hola. —respondí, y luego le tendí las manos.
Se acercó y me abrazó con fuerza.
—¿Cómo estás? —le pregunté cuando se apartó y me miró con desprecio.
—¿Ahora te acuerdas de que existo? —preguntó fríamente.
—Lo siento, sé que he sido una amiga terrible. —Le respondí.
—Absolutamente. Sé que tuviste problemas