Desde el punto de vista de Mina
Loba desagradecida, ¿cómo se atreve a ignorarme mientras se sienta cómodamente en el regazo de nuestros compañeros? Esa debería ser yo en los brazos de Kon.
—Estoy hablando contigo, m*****a loba. —Escupí con rabia
—¡Déjame salir!. —exclamé con un poco de claustrofobia.
Apoyó su cabeza en el pecho de él y cerró los ojos, todavía ignorándome.
—¡Sé que puedes oírme, m*****a perra! —Le grité con rabia. Sé que fue un poco exagerado y muy irrespetuoso, pero no me dejó o