Andrew ni espero por la cuenta solo dejó un par de billetes con los que de seguro quedaba una buena propina, la tomó de la mano y salieron del lugar, entraron al edificio con un —Buenos días don Carlos —donde Andrew casi ni siquiera espero por la respuesta mientras se cerraba el elevador.
—Camila dijo mientras estaba pegada a la pared sintiendo la respiración de Andrew tan cerca de su boca —A quien quiero engañar ambos sabemos que no saldremos de aquí sin…
—Son muchas horas y lo sabes —le dijo