La sesión con el psicólogo fue un total fracaso. Por más que William lo intentaba, no lograba recordar. Para él, el especialista le hacía las preguntas equivocadas. Solo le pedía dos cosas: que analizara la relación que tenía con su esposa y la que creía tener con su amiga. Sin embargo, no llegaba a ninguna parte, seguía pensando que se tenía que divorciar. Decidido a acabar de una vez y por todas con Verónica, fue directo a su casa desde el consultorio del médico. Durante todo el camino repasó