La luz de la luna entraba por la ventana que Kara había dejado entreabierta mientras ella permanecía acostada sobre la cama sin dejar de pensar en la confesión de Galen. Desde que llegó a la casa de Rohan no se había dejado de buscar ideas para engañar a Meara para que le diera la sangre que necesitaban. Se presionaba buscando una solución a ese problema. Aunque no era lo que esperaba, necesitaba la sangre de esa loba malvada; la vida de su mate y su hijo dependía de ello. Como le había dicho c