El rostro de Kara se puso pálido al escuchar el ultimátum de Darius. En sus ojos se veía que estaba decidido a terminar el vínculo que tenían si continuaba firme en su decisión de regresar a su antigua manada. Pero a pesar del miedo que sentí de perderlo, estaba determinada a romper la maldición. Los celos que él sentía no la iban a sentir culpable, y en cuanto la sanadora continuara restaurándole la vitalidad para alargarle la vida un poco más, ella iba a decir qué hacer.
—Bien, tú ganas, acat