Punto de vista en tercera persona
La suite de invitados se había convertido en una jaula de seda y paranoia. Elena caminaba de un lado a otro sobre la alfombra persa, sus pasos silenciosos, su corazón golpeando con fuerza contra sus costillas. Cada vez que las tablas del suelo crujían en el pasillo, se estremecía, esperando que la puerta se abriera de golpe, esperando que los guardias de la Gran Luna la arrastraran al bosque o que los hombres de Silas vinieran a reclamarla como parte de una deu