Elizabeth.-
Nora, Joel y yo vemos con ternura a Mila saltando de felicidad por la noticia del bebé, Zeus también está feliz porque no deja de ladrar y saltar alrededor de nuestra pequeña.
Después de conversar con Joel decidí volver a mi hogar y está vez para quedarme por siempre, tenía todo lo que siempre he querido. Hice que un hombre reacio al matrimonio adorara tenerme a su lado y convertirse en padre. Estoy segura que será el mejor.
— ¡Santo Yisus! ¿con qué alimentan ustedes a esta niña?